Extiéndete a lo Grande de Dios
Hay varias razones por las cuales la gente prefiere quedarse en la mediocridad. Ya vimos una de ellas: la comodidad. Resistimos todo aquello que pueda causarnos incomodidad.
Otra razón por la cual la gente se mantiene en mediocridad es por no arriesgar los sentidos de seguridad y de familiaridad.
En 2 de Pedro, capítulo 1, dice la palabra del Señor que pongas toda diligencia en salir de ese estado de mediocridad, porque Dios nos ha llamado por su gloria y excelencia, y nos ha dado preciosas y grandísimas promesas.
Dios te ha llamado a la excelencia, a cosas grandes, a cosas poderosas.
Lo promedio es lo más seguro, porque es lo que tenemos en la mano. Podrías ser empresario, pero prefieres tu trabajo porque consideras que es más seguro. Entonces, no crecemos, y no prosperamos, por miedo a los problemas que probablemente tendríamos que enfrentar.
No significa que no debas pensar en seguridad, sino que el mantener ese sentido de seguridad no debe ser lo que detenga tu sueño. Si quieres algo más grande, tienes que estar dispuesto a arriesgar. No todo te va a salir bien de primera impresión, pero recuerda que es imposible que tú fracases.
Para progresar, tenemos que ponernos en lugares no conocidos, no familiares, incómodos, y poco seguros. No tan sólo tienes que dejar atrás las cosas negativas, sino que tienes que dejar atrás lo que es familiar, lo que es seguro, y lo que es cómodo, si tú quieres alcanzar el sueño de Dios para ti.
Los que alcanzan grandes cosas en su vida es porque se han atrevido a hacer cosas diferentes.
No vivas una vida promedio. Aspira a lo mejor. Aspira a cosas más grandes. Dale gracias a Dios por lo que tienes; no te desesperes, ni busques perfección. Pero busca lo grande que Dios tiene para ti. Extiéndete hacia adelante, para creer por las cosas grandes que Dios te ha prometido.
Dale espacio al crecimiento en tu vida, y dale espacio a Dios para que haga por ti lo que él te prometió.
Arriésgate. Atrévete a ser diferente, a hacer cosas diferentes, a moverte hacia adelante, a vivir fuera de lo familiar, y nunca te acomodes, porque si te acomodas, te estancas.
No se trata de perfección. Nunca habrá un matrimonio perfecto, un negocio perfecto, una iglesia perfecta, pero sí puede haber un matrimonio, un negocio, y una iglesia de excelencia, que persigan constantemente lo grande que Dios tiene para ellos.
No se trata tan sólo de disfrutar lo que Dios te ha dado en el día de hoy, sino de disfrutarlo, sabiendo que es tan sólo el comienzo de cosas más grandes, porque Dios tiene algo más grande para ti. Él quiere llevarte de gloria en gloria, de triunfo en triunfo, y de bendición en bendición.
Via: http://otonielfont.com/blog_detalle.php?id=140


































